Hiruma y el americano de Okinawa (2)

Segunda parte

Nota. La primera parte aquí.

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Atsuo Hiruma.
En aquella época hacíamos kumite con cierta frecuencia. A veces varias parejas a la vez y a veces una sóla, con los demás mirando. Un día, Hiruma nos hizo sentar y dijo: vamos, kumite. Sacó primero al americano de Okinawa y se hizo un silencio sepulcral.
Conociendo al excelente americano, intuía que ibamos a ver algo especial. Así fue. Ambos mirándose fijamente con una extrema actitud marcial, prácticamente sin moverse. Tenía yo además la curiosidad de ver a alguien que por primera vez hacía kumite libre.

Pasó posiblemente un minuto y no ocurría nada de nada, todos mirándoles con tensión que se podía cortar. De repente el americano lanzó un rapidísimo mawashi geri con el empeine que impactó contundentemente en la cara de Hiruma. El americano, azorado saludó, pidiendo disculpas y casi arrodillandose dijo: perdón, perdón, no sé controlar. Hiruma, con la cara totalmente enrojecida contestó: no pasa nada.

Al momento de reanudarse el combate, Hiruma hizo un barrido al americano que no sólo que dio de bruces con él en el suelo con los 1.90 m de éste, sino que en el mismo momento de caer en el suelo tenía en su cuello un rapidísimo, contundente y controlado shuto lanzado por Hiruma. ¡Dios mío, qué calidad!. Recuerdo que Hiruma se volvió hacia nosotros comentando algo acerca de la técnica que acababa de realizar. Confieso que no recuerdo lo que dijo y además intuyo que lo que quería es quitarle importancia a lo que acababa de hacer.

Otro día, antes de entrar en clase, hablando yo con el americano sobre mis inquietudes sobre el karate, sobre distintas formas de entrenar, etc soltó en la conversación: Hiruma es muy bueno, muy bueno. El tono del segundo muy bueno fue diferente del primero, más largo, más enfático, como queriendo decir mucho más que muy bueno.

Bien, pensaba yo lo mismo que él, pero además el bueno del americano me enseño algo que fui entendiendo poco a poco y en proceso continuo: la práctica del kumite libre es total y absolutamente innecesaria para la efectividad real del mismo.

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